Los 12 Principios de la Permacultura
La Permacultura es un sistema de diseño que no sólo pretende crear ecosistemas sostenibles y regenerativos, sino que también nos proporciona principios prácticos para alcanzar estos objetivos. Los 12 Principios de la Permacultura, desarrollados por David Holmgren, ofrecen directrices prácticas para aplicar la ética de la permacultura-Cuidado de la Tierra, Cuidado de las Personas y Reparto Justo- a proyectos del mundo real, ya sean jardines, comunidades o incluso empresas.
Cada uno de estos principios nos ayuda a diseñar sistemas que sean eficientes, productivos y adaptables, creando resiliencia frente a retos como el cambio climático y la escasez de recursos.
1. Observar e interactuar
La observación es la clave. Antes de hacer ningún cambio, debemos comprender el entorno con el que trabajamos. Observando atentamente la naturaleza -cómo se mueve el agua, dónde da el sol, qué fauna nos visita- podemos crear diseños que funcionen con los sistemas naturales en vez de contra ellos.
Por ejemplo, si observas los patrones de luz solar en tu jardín, puedes plantar cultivos que necesiten pleno sol en los lugares adecuados.
2. Captar y almacenar energía
La permacultura nos enseña a captar energía cuando es abundante y a almacenarla para utilizarla en el futuro. La energía viene en muchas formas: luz solar, agua de lluvia, biomasa o incluso trabajo humano. Al captarla y almacenarla, construimos la resiliencia de nuestros sistemas.
Un ejemplo práctico es la instalación de depósitos de agua de lluvia para almacenar agua durante la temporada de lluvias, que puede utilizarse durante los periodos secos.
3. Obtener un rendimiento
Todo sistema de permacultura debe proporcionar un rendimiento tangible, ya sea alimento, energía o recursos. Este principio nos recuerda que los sistemas sostenibles deben ser productivos, ofreciendo algo valioso a los seres humanos al tiempo que mantienen la salud del ecosistema.
Por ejemplo, plantar un huerto diverso garantiza que no sólo te alimentas a ti mismo, sino que también enriqueces el suelo y apoyas la biodiversidad local.
4. Aplique la autorregulación y acepte comentarios
La naturaleza nos retroalimenta constantemente, y es importante escucharla. Este principio nos anima a observar los resultados de nuestras acciones y ajustarnos según sea necesario. Aplicando la autorregulación, evitamos que los problemas se agraven y garantizamos que nuestros sistemas sigan siendo sostenibles.
Por ejemplo, si notas que la tierra de tu jardín se está compactando, puedes introducir más materia orgánica para mejorar su estructura.
5. Utilizar y valorar recursos y servicios renovables
La permacultura da prioridad a los recursos renovables sobre los finitos. Utilizando recursos como la luz solar, el viento, el agua de lluvia y las plantas -en lugar de combustibles fósiles o productos químicos- reducimos nuestro impacto sobre el planeta y creamos sistemas que pueden sostenerse indefinidamente.
Los paneles solares, por ejemplo, aprovechan la energía del sol, proporcionando energía renovable para tu casa o granja.
6. No producir desperdicios
En la naturaleza no existen los residuos: todo se recicla y se reutiliza. En permacultura, nos esforzamos por crear sistemas de circuito cerrado en los que los recursos se reciclan continuamente. El compostaje, por ejemplo, convierte los restos de la cocina en valiosos nutrientes para el suelo, reduciendo los residuos y mejorando al mismo tiempo la salud del suelo.
Al diseñar para la eficiencia, nos aseguramos de que nada se desperdicie, ya sea comida, agua o energía.
7. Diseño desde patrones hasta detalles
La naturaleza está llena de patrones, desde la forma en que crecen las hojas hasta la estructura de los ríos y los paisajes. Este principio nos anima a reconocer y utilizar estos patrones para guiar nuestros diseños. Una vez que comprendemos el panorama general, podemos centrarnos en los detalles.
Por ejemplo, el flujo de agua a través de un paisaje puede inspirire la colocación de pantanos y estanques para gestionar el agua con eficacia.
8. Integrar en lugar de segregar
En permacultura, la integración es clave. En lugar de aislar los distintos elementos (como animales, plantas y personas), diseñamos sistemas en los que trabajan juntos en armonía. Colocando los elementos en relaciones beneficiosas, pueden apoyarse mutuamente.
Por ejemplo, las gallinas de un huerto de permacultura pueden controlar las plagas, fertilizar la tierra e incluso hacer compost, reduciendo así la necesidad de mano de obra humana.
9. Utilice soluciones pequeñas y lentas
Las soluciones grandes y rápidas suelen generar más problemas. En cambio, la permacultura aboga por soluciones pequeñas y lentas, fáciles de mantener y adaptar con el tiempo. Estos cambios más pequeños suelen ser más sostenibles y fáciles de aplicar.
En lugar de transformar tu huerto entire en una temporada, podrías empezar con un pequeño huerto de hierbas y ampliarlo lentamente a medida que aprendas más sobre las necesidades de tu sitio.
10. Diversidad de uso y valor
La diversidad aumenta la resiliencia. En permacultura, adoptamos la biodiversidad en plantas, animales e incluso actividades humanas. Un sistema diverso es más capaz de resistir desafíos como plagas, enfermedades o el cambio climático.
En tu jardín, esto puede significar plantar una variedad de cultivos en lugar de depender de uno solo, asegurándote de que si uno falla, otros prosperarán.
11. Utilice los bordes y valore lo marginal
Los bordes -los lugares donde confluyen distintos sistemas- suelen ser las zonas más productivas y dinámicas de un ecosistema. Utilizando los bordes y valorando lo marginal, podemos aprovechar nuevas oportunidades de productividad.
Por ejemplo, el límite entre un bosque y un campo, conocido como "ecotono", suele ser más rico en biodiversidad que cualquiera de los dos sistemas por separado.
12. Utilice y responda creativamente al cambio
El cambio es inevitable, tanto en la naturaleza como en los sistemas humanos. Este principio nos anima a ser creativos en nuestras respuestas al cambio, utilizándolo como una oportunidad para mejorar nuestros sistemas en lugar de verlo como un problema.
Por ejemplo, como el cambio climático altera los patrones meteorológicos, podríamos adaptar nuestros jardines para incluir plantas más resistentes a la sequía o incorporar sistemas de recogida de agua de lluvia.
Aplicar los principios en tu vida
Estos 12 principios sirven como caja de herramientas flexible para cualquiera que desee implantar la permacultura en su vida, ya sea en un jardín, en un proyecto community o en una empresa. La belleza de la permacultura es que estos principios son adaptables y pueden aplicarse a cualquier escala, haciendo que la sostenibilidad sea accesible para todos.
(Fuente: permacultureprinciples.com - Licencia Creative Commons CC BY-NC-ND 2.5 AU)
Siguiendo estos principios, podemos crear sistemas que no sólo sean sostenibles, sino también regenerativos: que satisfagan las necesidades humanas al tiempo que restauran la salud del planeta.
Próximamente
El próximo artículo de nuestra serie presentará la Flor de la Permacultura, un marco que explora los siete ámbitos de la permacultura y cómo se interconectan para formar un enfoque holístico de la vida sostenible.
Lee el artículo completo en La Flor de la Permacultura (fecha de publicación: 7 de octubre de 2024)
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